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Publicado el 15/09/2020 en diario Perfil

Marcos Zocaro

 

Día a día crece en Argentina el interés de las personas por comprar criptomonedas. Esto se refleja, por ejemplo, en el aumento de la cantidad de bitcoin intercambiada en LocalBitcoin (en junio pasado superó los US$ 2 millones).

Quizá una de las causas principales que explican este suceso sea la constante pérdida del poder adquisitivo del peso y la dificultad que enfrenta el pequeño ahorrista para “dolarizarse” y resguardar su dinero. Es así como muchos se vuelcan a la compra de estos activos.

Incluso, con cepo cambiario de por medio, una de las pocas alternativas de conseguir dólares es vía “dólar crypto”: se compra con pesos una criptomoneda como DAI y después se la vende en dólares (aunque esa operación arroja un tipo de cambio implícito cercano a los $130, un 30% más alto que el “dólar solidario”).

Pero ¿cómo podemos adquirir (o llegado el caso, vender) bitcoins, DAIs o la crypto que fuese? Veamos las principales alternativas.

En primer lugar, se pueden comprar en sitios online (exchanges) dedicados al intercambio de estos activos. Para fondear las cuentas en estos exchanges, al menos en el ámbito local, se deben realizar transferencias bancarias (algunos sitios incluso aceptan pagos mediante billeteras digitales o cupones de pago) y/o enviar criptomonedas. Para ver un listado de los exchanges locales y hasta comparar precios entre ellos se pueden utilizar webs como coinmonitor o cryptosaurio.

En segundo lugar, y otro de los medios más populares, es la compra de criptomonedas directamente a otra persona: mediante una operación “P2P” (peer-to-peer), donde las personas negocian y concretan la compraventa en forma directa y sin importar la ubicación de ambas partes (por ejemplo, alguien desde Buenos Aires puede comprarle bitcoins a otra persona en Salta, pagándole mediante giro bancario); o a través de una transacción “F2F” (face-to-face), donde las partes hacen la transacción en forma personal y la compra se paga en efectivo.

Otra forma de obtener criptomonedas es gracias al “minado”: ya que la mayoría de estos activos funciona en forma descentralizada, sin un organismo central que autoriza y controla las operaciones, esta tarea es llevada a cabo por la propia red, y los encargados de aprobar y registrar las operaciones son los denominados “mineros”, quienes, como recompensa por los servicios prestados a la red, reciben criptomonedas. A diferencia del resto de las opciones, la del minado es bastante más compleja y requiere cierta inversión inicial en equipos informáticos.

Por último, dentro de las principales alternativas que existen para conseguir criptomonedas, nos encontramos la del cobro de sueldos o de honorarios, por ejemplo, con bitcoins en lugar de pesos.

Y una vez compradas las criptomonedas, ¿dónde pueden “guardarse”? El almacenamiento puede ser en el propio exchange o, lo que es mucho más seguro, en una wallet (billetera). Pero este ya es tema para otro artículo.


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