A mediados de noviembre de 2020 salió mi nuevo libro “Manual de criptomonedas” (Editorial Buyatti).

 

Se consigue en Librerías profesionales y/o en Mercadolibre. Por consultas a la Editorial: info@osmarbuyatti.com o al teléfono (011) 4371-2512.

Reseña publicada en Contadores en Red se puede leer acá.

 

Cada día que pasa más y más personas quieren incursionar en el mundo crypto, y muchos no saben por dónde empezar: este libro les servirá como guía paso a paso para hacerlo, para no cometer errores ni caer en la trampa de algunas estafas, mientras que entenderán todos los conceptos básicos necesarios.
Y a los que ya están utilizando criptomonedas también les ayudará a conocer los impuestos que deberían pagar en Argentina, analizando comparativamente la situación en otros países. ¿Se pagan impuestos por tenencia? ¿Y por vender? ¿Y la minería tributa?
Además, se describirán las CBDC o “monedas digitales de los Bancos Centrales”, cuya implementación en el mundo es inminente, y el uso de blockchain para transparentar las compras públicas.

Noticia en Cointelegraph: Lanzan en Argentina un nuevo libro sobre criptomonedas.

A finales de julio se publicó mi libro “Una Bolsa de impuestos” (Editorial Buyatti).

Se consigue en Librerías profesionales y/o en Mercadolibre. Por consultas a la Editorial: info@osmarbuyatti.com o al teléfono (011) 4371-2512.

Se puede leer una reseña publicada en Contadores en Red, en el siguiente enlace.

 

¿Qué impuestos pagamos al comprar y vender un título público? ¿Y si utilizamos bitcoin? ¿Y los fondos comunes de inversión?

En una época en la que hasta los plazos fijos pagan impuestos, esta obra se vuelve indispensable para conocer el marco impositivo tanto de la actividad bursátil como de las nuevas inversiones, como es el caso de las criptomonedas.

Y no solo de impuestos habla el libro, también se ocupa de explicar el funcionamiento de los diferentes instrumentos financieros, logrando que los temas tratados sean de interés para los profesionales y el público en general.

Una aproximación al tratamiento contable de las criptomonedas en Argentina

Marcos Zocaro

Trabajo presentado en el XVI Simposio Regional de Investigación Contable y XXVI Encuentro Nacional de Investigadores Universitarios del Área Contable (Modalidad virtual, 3 de diciembre de 2020) llevado a cabo en la FCE de la UNLP.

 

Resumen

Atento el impacto disruptivo que ha significado la aparición de las criptomonedas en la economía mundial, y dado la carencia de regulación específica en la materia, como también así la escasa literatura que aborda el tema, el presente trabajo tiene como finalidad presentar una primera aproximación al tratamiento contable de las criptomonedas en la República Argentina. Para lograr este objetivo, al inicio se describirá el origen y funcionamiento de estos activos, analizando la tecnología subyacente que permite su existencia: la blockchain. Posteriormente, habiendo logrado una correcta conceptualización de las criptomonedas, se comentarán los principales antecedentes regulatorios en la materia (leyes impositivas, normativa de prevención de lavado de activos), para luego dar lugar al estudio de su tratamiento contable. Teniendo como referencia a las normas de información financiera internacional y a las opiniones doctrinarias existentes, se procurará arribar a un posible encuadre contable de las criptomonedas en Argentina, que ayude a cumplir el objetivo principal de la información contable: ser de utilidad para la toma de decisiones.

Para leer el trabajo completo: Repositorio SEDICI.

 

También te puede interesar: “Manual de criptomonedas”.

Publicado en Tributum el 19/10/2020. 

Fuente: https://tributum.news/inversiones-financieras-y-depositos-exenciones-2020-cuadro-comparativo-comentado-y-efectos/

 

Marcos Zocaro

Cuadro comparativo del proyecto de ley con fecha 16/10/2020 elevado por el poder Ejecutivo, modificando el  tratamiento fiscal de determinados instrumentos financieros a los fines de fomentar su inversión en moneda nacional 

LEY S/N
Medidas relativas a Impuesto a las Ganancias e Impuesto sobre los Bienes Personales
Proyecto Poder Ejecutivo: 16/10/2020
 

 TÍTULO I. IMPUESTO A LAS GANANCIAS
ARTÍCULO 1°.- Sustitúyese, con aplicación a partir del período fiscal 2020 y siguientes, el segundo párrafo del inciso h) del artículo 26 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 2019 y sus modificaciones, por el siguiente:

 

TEMA IMPUESTO A LAS GANANCIAS. TO. DEC 824/2019.  TEXTO VIGENTE Proyecto PE 16/10/2020.
 

 

EXENCIONES

 

Art. 26.- Estarán exentos del gravamen:
….
Quedan excluidos de esta exención los intereses provenientes de depósitos con cláusula de ajuste.
Art. 26.- Estarán exentos del gravamen:
….
La exención dispuesta en este inciso también comprende a los intereses o la denominación que tuviere el rendimiento producto de la colocación de capital en los instrumentos emitidos en moneda nacional destinados a fomentar la inversión productiva, que establezca el PODER EJECUTIVO NACIONAL, siempre que así lo disponga la norma que los regule, y en la medida en que no resulten comprendidos en el párrafo anterior.

Comentario: se propone sustituir el último párrafo del inciso h) del artículo 26 de la Ley del Impuesto a las Ganancias (LIG) (T.O. 2019), dejando intacto el primer párrafo.

Recordemos que, según el texto actual del primer párrafo del artículo 26 inciso h), están exentos (en cabeza de personas humanas y sucesiones indivisas[1]) los intereses originados por los siguientes depósitos efectuados en instituciones financieras locales (regidas por la Ley 21.526): en caja de ahorro, cuentas especiales de ahorro, a plazo fijo en moneda nacional y los depósitos de terceros u otras formas de captación de fondos del público, conforme lo determine el BCRA.

A su vez, el primer párrafo del art. 26 inciso h) actual también restablece la vigencia de las normas derogadas por los incisos b), c) y d) del artículo 81 de la ley 27.430. Es decir, también gozan de la exención los rendimientos derivados de obligaciones negociables y títulos públicos con oferta pública (art. 36 bis de la Ley 23.576), rentas de cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión con oferta púbica (inciso b) del artículo 25 de la Ley 24.083) y rendimientos de certificados de fideicomisos con oferta pública (inciso b) del artículo 83 de la Ley 24.441).

Es importante destacar que la citada exención sobre los intereses por colocaciones a plazo fijo sólo alcanza a depósitos en moneda nacional, no están exentos los intereses de plazos fijos en moneda extranjera. Asimismo, el actual segundo párrafo del inciso h) también excluye de la exención a los depósitos con cláusula de ajuste (como, por ejemplo, un plazo fijo UVA): sin embargo, de prosperar el proyecto de reforma y ser aprobado por el Congreso, este segundo párrafo será reemplazado, eliminando la comentada exclusión y permitiendo que también gocen de la exención los intereses derivados de plazos fijos con ajuste (siempre que sean en moneda nacional).

De prosperar la modificación del segundo párrafo del inciso h), también gozarían de la exención los intereses y rendimientos de instrumentos emitidos en moneda nacional destinados a fomentar la inversión productiva (que establezca el Poder Ejecutivo nacional).

Por último, se especifica que la vigencia de esta modificación rige para todo el período 2020.

Con estas modificaciones se denota la intención de fomentar el ahorro en pesos (incorporando a la exención, incluso, a los plazos fijos en pesos y con ajuste UVA), en contraste con los plazos fijos en moneda extranjera que continúan sin el beneficio de la exención. De todas formas, si con esta propuesta se busca que las personas opten por invertir sus ahorros en depósitos y/o instrumentos en moneda nacional en lugar de hacerlo en moneda extranjera (para así reducir mínimamente su carga impositiva), el éxito de la medida puede ser acotado debido al contexto económico del país, donde en los últimos tiempos la depreciación del peso en general ha sido mayor que los rendimientos que se puedan conseguir con inversiones en moneda local. No obstante, las limitaciones cambiarias actuales han volcado (a la fuerza) a muchas personas a ahorrar en instrumentos en pesos, y la reforma los beneficiaría.

Desde el punto de vista meramente tributario, creemos que la propuesta de reforma del inciso h) del art. 26) de la LIG va en el sendero correcto.

 

 TÍTULO II. IMPUESTO SOBRE LOS BIENES PERSONALES

ARTÍCULO 2°.- Incorpóranse, con aplicación a partir del período fiscal 2020 y siguientes, como incisos i), j) y k) al artículo 21 del Capítulo I del Título VI de la Ley Nº 23.966 de Impuesto sobre los Bienes Personales, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, los siguientes:

TEMA IMPUESTO SOBRE LO BIENES PERSONALES.  TEXTO VIGENTE Proyecto PE 16/10/2020.
 

 

EXENCIONES

 

Art. 21.- Estarán exentos del impuesto:
….
Art. 21.- Estarán exentos del impuesto:
….
i) Las obligaciones negociables emitidas en moneda nacional que cumplan con los requisitos del artículo 36 de la Ley N° 23.576 y sus modificatorias.

j) Los instrumentos emitidos en moneda nacional destinados a fomentar la inversión productiva, que establezca el PODER EJECUTIVO NACIONAL, siempre que así lo disponga la norma que los regule.

k) Las cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión comprendidos en el artículo 1° de la Ley N° 24.083 y sus modificatorias, y los certificados de participación y valores representativos de deuda fiduciaria de fideicomisos financieros constituidos en los términos del Código Civil y Comercial de la Nación, que hubiesen sido colocados por oferta pública con autorización de la COMISIÓN NACIONAL DE VALORES, y cuyo activo subyacente principal esté integrado, como mínimo, en un SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%), por los depósitos y bienes a los que se refieren los incisos g),h), i) y j) de este artículo.

No se tendrá por cumplido el SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%) que menciona el primer párrafo de este inciso, si se produjera una modificación en la composición de los depósitos y bienes allí citados que los disminuyera por debajo de ese porcentaje, durante un período continuo o discontinuo de, como mínimo, TREINTA (30) días en un año calendario o el equivalente a la proporción de días considerando el momento de ingreso al patrimonio de las cuotapartes o certificados de participación o valores representativos de deuda fiduciaria hasta el 31 de diciembre.

 

Comentario: a las exenciones existentes en el Impuesto sobre los Bienes Personales, el proyecto de reforma propone incorporar la exención sobre la tenencia de los siguientes instrumentos:

  • (inciso i) obligaciones negociables, siempre que sean emitidas en moneda nacional y cumplan los requisitos estipulados por el art. 36 de la Ley 23.576 (Ley de Obligaciones Negociables): tengan oferta pública y los fondos obtenidos por la emisora sean destinados al desarrollo de sus negocios e inversiones (de acuerdo con un plan cuyo cumplimiento debe ser acreditado frente a la Comisión Nacional de Valores). Recordemos que la tenencia de títulos públicos ya está exenta por art. 21 inciso g) de la Ley del Impuesto sobre los Bienes Personales;
  • (inciso j) aquellos instrumentos emitidos en moneda nacional destinados a fomentar la inversión productiva (que establezca el Poder Ejecutivo nacional y siempre que así lo disponga la norma que los regule); y
  • (inciso k) las cuotapartes de fondos comunes de inversión (FCI) y los certificados de fideicomisos financieros, colocados por oferta pública (CNV), y cuyo activo subyacente principal esté integrado como mínimo, en un 75%, por los depósitos y bienes mencionados en los incisos g), h), i) y j) del artículo 21, los cuales son:
  • títulos, bonos y demás títulos valores emitidos por el Estado nacional, las provincias, municipios y CABA (inciso g)
  • depósitos en pesos y en moneda extranjera (a plazos fijos, en caja de ahorro o en cuentas especiales de ahorro) efectuados en entidades financieras locales regidas por la Ley 21.526 (inciso h)
  • obligaciones negociables en pesos (inciso i)
  • los instrumentos destinados a fomentar la inversión productiva, ya comentados (inciso j)

Limitación en la exención del inciso k):  el porcentaje del 75% al que hace referencia el inciso k) no se tendrá por cumplido si se modificase la composición de los depósitos y/o bienes allí citados que los disminuyera por debajo del 75%  durante un período (continuo o discontinuo) de, como mínimo, 30 días durante el año calendario (o el equivalente a la proporción de días considerando el momento de ingreso al patrimonio de las cuotapartes o certificados de participación o valores representativos de deuda fiduciaria hasta el 31 de diciembre).

Ejemplos del inciso k) del art. 21:

  • si un FCI está compuesto sólo por títulos públicos nacionales (inciso g) y no varía su composición durante el año calendario, cualquier persona que adquiera/suscriba cuotapartes de dicho FCI verá exenta al 31/12 su tenencia en el Impuesto sobre los Bienes Personales (se cumple el porcentaje de al menos un 75% de composición del FCI en los instrumentos referenciados en el inciso k).
  • si otro FCI está compuesto todo el año en un 50% por acciones cotizantes en bolsa local y un 50% por obligaciones negociables en pesos, en este caso si una persona es titular de cuotapartes de este FCI no gozará de la exención del inciso k), ya que el FCI no estuvo compuesto en el año por un 75% de algunos de los instrumentos exentos de los incisos g), h), i) y j) del artículo 21.
  • en el caso de otro FCI que fue variando la composición de su cartera a lo largo del año, comprando y vendiendo diferentes instrumentos, algunos exentos (como bonos públicos) y otros no (como acciones), por lo cual en algunos momentos sus activos subyacentes eran un 80% títulos públicos y un 20% acciones cotizantes, y por otros un 60% de títulos públicos y un 40% de acciones, en ese caso, la persona que tenga en su poder cuotapartes de dicho FCI deberá evaluar (con información que proporcione oportunamente el FCI) si en el año calendario durante más de 335 días (o 336 si es año bisiesto) el FCI estuvo compuesto por más de un 75% por los mencionados activos exentos.

Cabe destacar que este mecanismo de cálculo del porcentaje requerido de activo subyacente principal es similar al existente en el Decreto Reglamentario del Impuesto a las Ganancias (artículo 247).

Aquí también se aprecia la intención de utilizar la herramienta tributaria para fomentar las inversiones en moneda nacional (por ejemplo, eximiendo a la tenencia de obligaciones negociables en pesos, hoy plenamente gravadas), y a su vez, en cierta medida, se corrige el sinsentido de eximir, por ejemplo, a los bonos públicos pero no hacerlo con la tenencia de cuotapartes de FCI que invierten en estos mismos instrumentos. De todas maneras, si bien es una buena medida tributaria, que corrige desajustes importantes, el impacto efectivo en las inversiones en pesos que puedan realizar las personas dependerá del contexto económico y de la constante pérdida de confianza en la moneda nacional.

 

ARTÍCULO 3°.- Sustitúyese, con aplicación a partir del período fiscal 2020 y siguientes, el primer párrafo del artículo 21 bis del Capítulo I del Título VI de la Ley Nº 23.966 de Impuesto sobre los Bienes Personales, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, por los cuatro siguientes:

TEMA IMPUESTO SOBRE LO BIENES PERSONALES.  TEXTO VIGENTE Proyecto PE 16/10/2020.
 

 

EXENCIONES

 

Art. 21 bis.- La exención dispuesta para las obligaciones negociables en la ley 23.576 y sus modificaciones, no será de aplicación respecto del presente impuesto, cuando la adquisición o incorporación al patrimonio de los referidos bienes se hubiere verificado con posterioridad a la entrada en vigencia de la ley 24.468.

Art. 21 bis.- Tratándose de los sujetos mencionados en el inciso a) del artículo 17, si estos hubieran adquirido los bienes o efectuado los depósitos, a los que se refieren los incisos g), h), i), j) y k) del artículo 21, las exenciones allí dispuestas solo resultarán de aplicación en la medida en que dichos bienes o depósitos permanezcan en su patrimonio, como mínimo, el SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%) de los días – contados en forma continua o discontinua- del año calendario correspondiente al período fiscal por el que se declaran.

 

La limitación señalada en el párrafo precedente no resultará de aplicación para aquellas adquisiciones o depósitos realizados dentro del plazo allí señalado pero que se hubieran efectuado con fondos y resultados derivados de esos mismos bienes o depósitos.

 

En caso de no cumplimentarse lo dispuesto en el primer párrafo del presente artículo, las exenciones allí mencionadas resultarán de aplicación solo si esos bienes o depósitos permanecen de forma continuada en ese mismo destino, al menos desde el 1º de diciembre del período fiscal de que se trata hasta el 31 de mayo del año siguiente, inclusive.

 

La moneda nacional depositada en instituciones comprendidas en el régimen establecido por la Ley N° 21.526 y sus modificaciones, en cajas de ahorro, correspondiente a los ingresos contemplados en el artículo 82 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 2019 y sus modificaciones, y los obtenidos por los sujetos inscriptos en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (Monotributo), se encuentra exenta del impuesto sin que le resulten de aplicación las disposiciones de los párrafos precedentes.

Comentario: el proyecto de reforma propone reemplazar el texto del actual artículo 21 bis disponiendo, para las personas humanas (y sucesiones indivisas) residentes en el país (art. 17 inciso a de la Ley del Imp. sobre los Bienes Personales), una limitación a las exenciones por sus tenencias en los depósitos e instrumentos de los incisos g), h), i), j) y k) del artículo 21: estas exenciones solo resultarán de aplicación en la medida en que dichos depósitos e instrumentos permanezcan en su patrimonio como mínimo el 75% de los días (contados en forma continua o discontinua) del año calendario (unos 274 días, o 275 si es año bisiesto).

No se aplicará la limitación señalada en forma previa para aquellas adquisiciones o depósitos realizados dentro del plazo indicado (274 días) pero que se hubieran efectuado con fondos y resultados derivados de esos mismos bienes o depósitos. Es decir, se permite la rotación de la cartera de inversiones: por ejemplo, se puede tener durante 270 días bonos públicos exentos y luego venderlos el 15 de diciembre y colocar el dinero en un plazo fijo en un banco local, y de esta forma, ya que se superó el plazo total de 274 días, gozar de la exención del art. 21 por la tenencia del plazo fijo al 31 de diciembre.

 

En caso de no cumplimentarse lo mencionado en forma previa (la tenencia de los depósitos y bienes de los incisos g), h), i), j) y k) del art. 21 como mínimo durante 274 días), las exenciones mencionadas en dichos incisos sólo serán de aplicación si esos activos permanecen de forma continuada en ese mismo destino, al menos desde el 1º de diciembre del período fiscal de que se trata hasta el 31 de mayo del año siguiente, inclusive. Dicho de otra forma: si por ejemplo una persona es titular de bonos públicos cotizantes y detenta su titularidad por un plazo menor a 274 días en el año calendario, para ver si al 31 de diciembre su tenencia estará exenta, deberá cumplir con el requisito del tercer párrafo de este art. 21 bis: deberá poseer dichos títulos públicos en forma continuada (sin posibilidad de rotar la cartera de inversiones) desde el 1 de diciembre hasta el 31 de mayo siguiente (182 días).

 

Por último, el proyecto del nuevo artículo 21 bis, en su último párrafo dispone que la moneda nacional depositada en instituciones financieras locales (Ley N° 21.526), en cajas de ahorro, y correspondiente a los ingresos contemplados en el artículo 82 de la Ley de Impuesto a las Ganancias (ganancias de cuarta categoría, como por ejemplo, sueldos y jubilaciones), y los obtenidos monotributistas, se encuentra exenta del impuesto sin que le resulten de aplicación las disposiciones comentadas en forma precedente. De esta forma, de acuerdo con lo que también se comenta en los últimos párrafos de los Fundamentos que acompañan al proyecto de ley, se pretende no afectar los intereses de los pequeños ahorristas, aunque en esta exclusión solo se incluye a las cajas de ahorro y no, por ejemplo, a los plazos fijos.

 

De acuerdo con lo comentado en el párrafo previo, si por ejemplo un empleado en relación de dependencia posee depositado en su caja de ahorro dinero proveniente de su salario, dicha tenencia al 31 de diciembre estará exenta sin importar si se cumplen los plazos de tenencia de 274 o 182 días. Pero si además de ser empleado es responsable inscripto (RI) en el IVA por su profesión independiente, al 31 de diciembre deberá discernir qué porcentaje de su tenencia en caja de ahorro corresponde a su salario en relación de dependencia (que estará siempre exento) y cuál a su condición de RI (que estará exento sólo si cumple los plazos analizados).

 

Otro ejemplo sería un empleado en relación de dependencia que posee dinero (proveniente de su salario) depositado una parte en su caja de ahorro y otra parte colocada a plazo fijo: el dinero en la caja de ahorro estará exento al 31/12, mientras que el plazo fijo dependerá de si se cumplen o no los plazos ya analizados.

 

Independientemente de lo complejo y engorroso que será para el contribuyente y su contador tanto el cálculo de los plazos establecidos, como así también obtener la información sobre la composición de los FCI, o incluso determinar qué proporción de los depósitos en caja de ahorro se corresponden con ganancias de cuarta categoría o monotributo, la finalidad de las limitaciones temporales descriptas es darle fuerza de ley a la norma antielusión presente en el artículo 30 del Decreto Reglamentario de la Ley del Impuesto sobre los Bienes Personales[2]. Se pretende evitar que algunos sujetos efectúen reordenamientos de su cartera de inversiones en los últimos días del año, procurando eludir el impuesto (“ahuecar la base imponible).

 

Dejando de lado las buenas intenciones del proyecto (fomentar el ahorro en pesos, al menos desde el punto de vista tributario), quizá sería conveniente disminuir los arbitrarios y quizá exagerados plazos exigidos de permanencia de las inversiones, para que esta limitación no se convierta en la práctica en una verdadera eliminación de las exenciones, junto con el consiguiente incremento de la presión fiscal.

 

TITULO III. VIGENCIA

 

ARTÍCULO 4°.- La presente ley comenzará a regir a partir del día de su publicación en el BOLETÍN OFICIAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA.

ARTÍCULO 5°.- Comuníquese al PODER EJECUTIVO NACIONAL

[1] Según lo dispuesto por el art. 108 de la LIG, a los sujetos que deban realizar el Ajuste por Inflación no gozarán de la exención del art. 26 inciso h).

[2] “Cuando las variaciones operadas durante el año calendario en los bienes sujetos al gravamen, hicieran presumir un propósito de evasión del tributo, la Dirección General Impositiva […] podrá disponer que, a los efectos de la determinación de éste, dichas variaciones se proporcionen en función del tiempo transcurrido desde que se operen estos hechos hasta el 31 de diciembre de cada año, ajustándose los importes establecidos siguiendo las normas de la ley y del presente decreto.”

 

Más info en “Una Bolsa de impuestos“.

Publicado en el CEAT (FCE-UBA) el 14/09/2020

Marcos Zocaro

(Para descargar en PDF: web del CEAT-Fac. de Cs. Económicas-UBA)

 

Abstract

El objetivo de este trabajo es analizar al posible marco impositivo de la actividad de minería de criptomonedas, siendo éste un artículo complementario de “El marco regulatorio de las criptomonedas en Argentina” (Marcos Zocaro – CEAT, 2020). En primer lugar, se describirá en forma sucinta las características de esta actividad, para luego poner el foco en los tres impuestos principales que la pueden afectar: Ganancias, IVA e Ingresos Brutos.

I. ¿Qué es la minería de criptomonedas?

A fines de 2008, un desconocido (y anónimo) Satoshi Nakamoto creó la primera criptomoneda (bitcoin), a la que pronto le siguieron cientos de competidores.

La base del funcionamiento de estos activos disruptivos es la criptografía (Rybnik, 2019) y la tecnología que lo materializa es la blockchain o cadena de bloques.

Tal como ya se ha explicado (Zocaro, 2020), la blockchain “se trata de una enorme base de datos almacenada en forma virtual y donde ciertos usuarios del sistema tienen una copia actualizada y totalmente sincronizada en su computadora. Se puede pensar como un libro de contabilidad digital, cuyas hojas o registros individuales de información (bloques) pasan a formar parte del libro (cadena de bloques) luego de obtener la aprobación del resto de los usuarios del sistema. Y cada bloque nuevo tiene una identificación numérica, equivalente a una firma digital, que lo hace correlativo al bloque anterior”.

Se puede imaginar también como un gran libro electrónico de actas donde se registran operaciones o sucesos, pero en lugar de existir un escribano que certifique estas actas una a una, esta validación la efectúan ciertos usuarios del sistema (mineros), sin necesidad de agentes externos o intermediarios y gracias al uso de la criptografía. Y una vez plasmada en la blockchain, la información no puede ser borrada ni modificada”.

¿Y cómo es utilizada esta cadena de bloques en el funcionamiento de las principales criptomonedas? Estos activos son registros en la blockchain; es decir, un bitcoin, por ejemplo, no es un archivo digital (ni un activo tangible) que se transfiere de un sujeto a otro, sino que, simplemente, es un asiento contable grabado en la blockchain.

En este punto será útil un ejemplo simple que ilustre el concepto. En primer lugar, suponemos que una persona X le envía 5 bitcoins a otra persona A. El “envío” no es más que una registración en la blockchain donde queda plasmado que X le cede 5 bitcoins a A. Luego, A le “entrega” 3 bitcoin a B (nuevamente, esto representa otra registración en la cadena de bloques o “libro de actas”); posteriormente B le da 2 bitcoins a C, y este último le envía 1 bitcoin a A.

Gráficamente:

 

Figura 1.

O sea, para ver cuántos bitcoins “posee” cada persona, se debe estimar el saldo en el “registro contable”. Es decir: A tendrá 3 bitcoins, y B y C tendrán 1 bitcoin cada uno.

Aclarados estos conceptos básicos sobre qué son las criptomonedas, centrémonos en la minería y en los mineros, responsables de verificar e incorporar en al blockchain todas estas “transacciones”.

Es importante aclarar que la minería de criptomonedas no se trata de descubrir nuevas criptomonedas, sino que se denomina así a los procesos que los mineros llevan a cabo para validar las ya comentadas transacciones. Y no todos los usuarios de criptomonedas serán mineros, sino sólo aquellos que han decidido invertir en equipos informáticos para llevar a cabo dicha actividad, buscando obtener cierta rentabilidad.

Sin profundizar en cuestiones técnicas, el funcionamiento de la minería se puede describir de la siguiente manera: gracias a internet, el minero (persona humana o empresa) conecta determinado tipo de hardware a la red y se descarga el correspondiente software, conformando así un “nodo”[1]; y en forma automática (sin mayor intervención humana) el equipo informático competirá contra otros mineros intentando descifrar ciertos algoritmos[2] (“acertijos” matemáticos). El primero que logre resolver el algoritmo, se le permitirá anexar un nuevo bloque con información a la blockchain y recibir, como “recompensa”, nuevas criptomonedas. Y así es como se “generan” nuevas unidades de estos activos.[3]

En la red de bitcoin, por ejemplo, se crea un nuevo bloque cada 10 minutos, aproximadamente (y cada bloque contiene muchas transacciones). Y como recompensa el minero que logra incorporar ese bloque a la cadena obtiene 6,25 bitcoins[4].

Para conseguir semejantes ganancias por minería, se requiere mucha inversión en equipos y un elevado consumo eléctrico, por lo que hoy en día (al menos en la red Bitcoin) los mineros pueden llegar a ser, incluso, grandes empresas destinadas a tal fin.

Para finalizar con esta sucinta descripción de la actividad minera, también debe mencionarse la existencia de empresas que se dedican al alquiler del poder de minado (poder de hash): en lugar de adquirir costosos equipos informáticos y solventar un elevado consumo energético, una persona puede “alquilar” el servicio a un tercero que sí posee la infraestructura adecuada[5]. Esto se conoce como cloud mining o minería en la nube: mediante el pago de un canon, la persona tiene derecho a participar, en un determinado porcentaje, de las ganancias (criptomonedas) obtenidas por una empresa de minería o un pool de mineros[6].

II. Tratamiento impositivo

II.a. Impuesto a las Ganancias

A los efectos de analizar el impacto del Impuesto a las Ganancias sobre la actividad de minería de criptomonedas, en primer lugar, debemos considerar quién lleva adelante la actividad (una persona humana o una jurídica); y en segundo lugar cómo lo lleva a cabo (por cuenta propia o mediante el alquiler del servicio a un tercero (cloud mining)).

Y a su vez existirán dos momentos a evaluar: por un lado, el minado propiamente dicho y, por el otro, la posterior enajenación de las criptomonedas minadas.

Antes de iniciar el análisis, es importante destacar que se considerará a la actividad minera como un servicio, es decir, como la “prestación del servicio de verificación de las transacciones” a la red de blockchain de que se trate (por ejemplo, Bitcoin). Dejando asentado el criterio a utilizar a continuación, vale aclarar que otra posibilidad podría ser calificar a la minería de criptomonedas no ya como un servicio, sino como un proceso de “creación” de un bien inmaterial (ya que gracias al minado se obtienen criptomonedas, las cuales son “creadas”); aunque hoy esta postura no tiene muchos adeptos.

 

Persona jurídica que efectúa la actividad por cuenta propia

Si estamos frente a una persona jurídica que realiza la actividad por cuenta propia, tanto el minado como la enajenación de la criptomoneda estará alcanzada a la alícuota societaria del art. 73 de la Ley del Impuesto a las Ganancias (LIG): 30% para los ejercicios iniciados entre el 01/01/2018 y el 31/12/2020, y del 25% para los ejercicios que se inicien a partir del año 2021.

En el caso del minado, la fuente de la ganancia será argentina si la actividad se realiza en territorio nacional (art. 5 de la LIG[7]). Mientras que, en el caso de la posterior venta de las criptomonedas[8] obtenidas mediante el minado, estamos frente a la encrucijada doctrinaria de considerarlo de fuente argentina o extranjera (art. 7 de la LIG).

El citado artículo 7 establece que las ganancias por enajenación de monedas digitales serán de fuente argentina si el emisor se encuentra domiciliado, establecido o radicado en el país. Pero, ¿cómo se determina la fuente en el caso de operaciones con monedas digitales si la mayoría no posee un emisor centralizado? (Zocaro, 2020)

Retornado al minado, para determinar la ganancia neta, las criptomonedas obtenidas como “retribución” por los servicios prestados a la red se valuarán al valor de plaza a la fecha de ingreso (expresado en moneda nacional)[9], y contra esto la empresa podrá computarse todos los gastos necesarios para “obtener, mantener y conservar las ganancias gravadas por este impuesto” (art. 83 de la LIG), entre los cuales se pueden incluir los gastos de energía eléctrica, amortizaciones de equipos, sueldos de personal, entre otros.

Aquí el inconveniente radica en cómo determinar correctamente el valor de mercado de la criptomoneda (bitcoin, por ejemplo), cuando no existe ni en Argentina ni en el mundo un mercado transparente, siendo la dispersión de precios un rasgo distintivo de estos criptoactivos.

 

Persona jurídica que ofrece el servicio de minado a terceros

Una empresa local que cuenta con los equipos informáticos y sólo alquila el poder de minado a terceros (depositando las criptomonedas “minadas” directamente en la billetera de su cliente), a cambio de una tarifa (fija o variable) tributará el Impuesto a las Ganancias (fuente argentina) por el cobro de dicha suma.

 

Persona humana que efectúa la actividad por cuenta propia

Si la persona humana decide invertir en equipos informáticos, softwares y demás elementos necesarios para llevar a cabo la actividad de minado, conformando así una explotación unipersonal[10], verá gravadas sus ganancias por la obtención de las criptomonedas correspondientes, producto del “servicio” que (mediante el minado) le brinda a la red (art. 2 apartado 2 de la LIG). Si la actividad la realiza desde suelo argentino, la ganancia será de fuente argentina (Art. 5 de la LIG).

La posterior enajenación de las criptomonedas a un tercero también será ganancia gravada en cabeza de la explotación unipersonal.

Las ganancias totales alcanzadas por la explotación unipersonal serán asignadas en cabeza de la persona humana titular de la explotación (art. 54 de la LIG), y tributarán junto con la mayoría de las restantes ganancias de la persona humana por la escala del art. 94 de la LIG (que puede llegar a una alícuota del 35%).

 

Persona humana que contrata el servicio de minado a un tercero

En este caso, la persona humana alquila el poder de minado a un tercero, obteniendo como “beneficio” una cierta cantidad de criptomonedas. ¿Podría asemejarse este acto a una simple compra de criptomonedas?

¿O debería interpretarse como la “tercerización” de la obtención de criptomonedas (tercerización del minado) dentro de una “organización comercial” destinada a la posterior venta de estos activos? Dando por válida esta hipótesis, al estar frente a una explotación unipersonal, la situación sería similar a la analizada para la persona humana que realiza la actividad de minado por cuenta propia (aquí, en vez de minar con sus propios equipos e infraestructura, simplemente “contrata” ese servicio a un tercero).

¿O se estaría frente a rentas de segunda categoría, obtenidas por la persona humana (no por una explotación unipersonal), producto de una colocación de capital? En este caso, en principio, no encuadraría, ya que se está “alquilando”, contratando, el poder de minado, y no se está, por ejemplo, frente a un “préstamo” de dinero.

Ante esta situación bastante particular, y aunque todo indicaría que se está frente a ganancias de tercera categoría, sería recomendable, de todas formas, la respectiva aclaración normativa.

 

Persona jurídica que contrata el servicio de minado a un tercero

En esta situación, todo el beneficio obtenido será renta de tercera categoría y tributará a la alícuota societaria vigente.

 

II.b. Impuesto al Valor Agregado

Frente al Impuesto al Valor Agregado (IVA) tenemos dos situaciones principales.

Por un lado, se encuentran las empresas que prestan el servicio de alquiler del poder de minado, a cambio de una comisión o tarifa: tributarán el IVA sobre dicho monto, y prácticamente no habría problemas interpretativos.

Por otro lado, la situación más común es la de aquellos mineros que efectúan la actividad por cuenta propia. Aquí es donde se pueden presentar dudas importantes que hacen al correcto encuadre de la actividad de minería.

La minería (entendida como el “servicio” prestado a la red) podría definirse como una actividad alcanzada por el IVA, ya que cumple con los elementos tipificantes del impuesto: los aspecto objetivo y espacial (art. 1 inciso b) de la Ley: “Las obras, locaciones y prestaciones de servicios incluidas en el artículo 3°, realizadas en el territorio de la Nación….”), y el aspecto subjetivo (art. 4 inciso e) de la Ley: sujetos que “presten servicios gravados”).

Y la minería sería un servicio incluido en el art. 3 de la Ley. En dicho artículo se enumeran en forma taxativa ciertas obras, locaciones y prestaciones de servicio, desde el inciso a) al inciso e) punto 20). Luego, en el inciso e) punto 21) se incluyen a las restantes locaciones y prestaciones, siempre que cumplan con dos condiciones: se realicen sin relación de dependencia y a título oneroso. De esta forma, este último punto abarca a todas las restantes locaciones y prestaciones de servicio, sin importar si son nombradas taxativamente en el artículo 3. Y la minería cumple con el requisito de ser ejercida sin relación de dependencia y a título oneroso.

Sólo a modo ejemplificativo (no taxativo), el artículo 3) inciso e) apartado 21) indica otros servicios alcanzados, entre los cuales menciona en el apartado 21) subapartado m) a los servicios digitales:

“Se consideran servicios digitales, cualquiera sea el dispositivo utilizado para su descarga, visualización o utilización, aquellos llevados a cabo a través de la red Internet o de cualquier adaptación o aplicación de los protocolos, plataformas o de la tecnología utilizada por Internet u otra red a través de la que se presten servicios equivalentes que, por su naturaleza, estén básicamente automatizados y requieran una intervención humana mínima, comprendiendo, entre otros, los siguientes…”

 

Y en el punto 6) de ese subapartado cita a los “servicios de software, incluyendo, entre otros, los servicios de software prestados en Internet (“software como servicio” o “SaaS”) a través de descargas basadas en la nube”. Y en el punto 8) a “La puesta a disposición de bases de datos y cualquier servicio generado automáticamente desde un ordenador, a través de Internet o de una red electrónica, en respuesta a una introducción de datos específicos efectuada por el cliente”.

¿Podría encuadrar la minería como servicio de software? ¿O incluso como el servicio de base de datos del punto 8)? Independientemente de si puede o no calificar como tal, por lo comentado en forma previa, la minería será un servicio gravado ya que se ejecuta sin relación de dependencia y a título oneroso.

Por otro lado, al concretar la actividad de minado, ¿se estaría frente a una exportación de servicio? Por ejemplo, en Bitcoin, ¿dónde estaría situada la red blockchain a la cual el minero le está “prestando el servicio”?

Por las peculiares características de esta blockchain, resulta imposible definir una ubicación particular de la red, ya que justamente está distribuida por todo el mundo. Entonces, ¿dónde se considera que es utilizado económicamente el servicio prestado? (Art. 1 inciso b) de la Ley).

En caso de definir a la actividad como una exportación, la alícuota a la cual quedaría alcanzada en IVA sería del 0%, permitiendo el cómputo del crédito fiscal vinculado.[11]

Por último, la posterior venta de las criptomonedas minadas, no estará alcanzada en el IVA (Zocaro, 2020).

 

II.c. Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (Monotributo)

Siempre y cuando la actividad de minado sea llevada adelante por una persona humana, se podrá adherir al Régimen Simplificado si no supera los parámetros establecidos: en esta actividad, por obvios motivos, los parámetros principales a controlar serán los ingresos y la energía consumida.

Las sociedades de personas o cualquier persona jurídica tienen vedada la posibilidad de optar por el monotributo, cualquiera sea la actividad realizada.

Por último, con relación a la enajenación de las criptomonedas minadas, no se podrán incluir los respectivos ingresos en el monotributo en ningún caso (Zocaro, 2020) y tributará el Impuesto a las Ganancias (régimen general o cedular, dependiendo la fuente del beneficio).

 

II.d. Impuesto sobre los Ingresos Brutos

Este impuesto provincial grava el ejercicio habitual y a título oneroso del comercio, industria, profesión, oficio, negocio, locaciones de bienes, obras y servicios, o de cualquier otra actividad a título oneroso -lucrativo o no- cualquiera sea la naturaleza del sujeto que la preste (persona humana, empresa, cooperativa, etc).

Los elementos centrales del tributo son: habitualidad, onerosidad y el elemento espacial.

En el caso de la minería de criptomonedas, llevada a cabo desde territorio de cualquiera de las provincias argentinas, en forma directa por una persona humana o empresa, se cumplirían los tres requisitos: la actividad se realiza en forma habitual, no esporádica; a título oneroso, no gratuito, ya que a cambio se reciben criptomonedas; y, por último, se realiza en suelo provincial.

Pero, la actividad de minería de criptomonedas ¿configuraría una exportación de servicio? ¿Dónde se encuentra ubicada la “red” que recibe el servicio? Si se considerase como exportación, según el Código Fiscal de la provincia en la cual se esté desarrollando la actividad, la minería se encontrará gravada pero exenta o directamente no gravada en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos. Situación similar a la estudiada previamente con el IVA.

Por último, para un análisis del encuadre tributario de la posterior enajenación de las criptomonedas minadas, se recomienda nuevamente la lectura del trabajo “El marco regulatorio de las criptomonedas en Argentina” (Zocaro, 2020).

 

III. Palabras finales

Al igual que sucede con el marco tributario de la compraventa de criptomonedas, en lo concerniente a la minería de estos activos, al ser una actividad bastante reciente, también sería necesario que se brindaran algunas precisiones sobre su tratamiento impositivo.

Por ejemplo, de acuerdo con el correcto encuadre tributario que se le dé a la actividad de minería de criptomonedas (incluyendo su vinculación con un determinado nomenclador de actividades económicas), ésta podrá gozar de los beneficios de algunas leyes de promoción. Un claro ejemplo es la Ley de Economía del Conocimiento (que, si bien fue aprobada en el año 2019, durante mediados de este 2020 se está discutiendo su reforma): si la empresa que se dedica a la minería pudiera acceder a este régimen de promoción vería, entre otros aspectos favorables, una reducción de la alícuota societaria en Ganancias y la exclusión del régimen de retenciones del IVA.

Se advierte, de esta manera, la importancia de un correcto encuadre tributario de la actividad de minería de criptomonedas.

 

IV. Bibliografía

Nakamoto, Satoshi (2008). Bitcoin: un sistema de dinero en efectivo electrónico peerto-peer. (https://bitcoin.org/files/bitcoin-paper/bitcoin_es.pdf).

Rybnik, Daniel (2019). Una aproximación a la tributación de las criptomonedas (Capítulo 18), en Tributación de la economía digital (Braccia, Mariano). Editorial La Ley. 2019.

Zocaro, Marcos (2020). El marco regulatorio de las criptomonedas en Argentina. CEAT (FCE-UBA). Julio 2020. (http://www.economicas.uba.ar/wp-content/uploads/2020/07/El-marco-regulatorio-de-las-criptomonedas-en-Argentina.pdf)

Zocaro, Marcos (2020). Una Bolsa de impuestos. Editorial Buyatti. Julio 2020.

 

 

[1] Dependiendo de la red blockchain de que se trate, pueden existir diferentes tipos de nodos.

[2] Existen principalmente dos tipos de algoritmos: el algoritmo de prueba de participación (PoS) y el de prueba de trabajo (PoW). La red de bitcoin se basa en PoW.

[3] Para ampliar: https://www.bitcoinmining.com/es/

[4] En Bitcoin, esta recompensa se reduce un 50% cada 210.000 bloques creados, y cuando sucede esto (cada 4 años, aproximadamente) se habla de un “halving”; el último sucedió en mayo 2020. Asimismo, para que cada transacción de bitcoin sea procesada, el usuario abona un “fee” o comisión. En el resto de las blockchain sucede algo similar (en Ethereum, por ejemplo, esa comisión se denomina “gas”).

[5] Muchas empresas conforman grandes estructuras de minado y reciben el nombre de “granjas”. Por lo general se ubican en zonas frías y donde el costo de la electricidad no es elevado. La mayoría están en China. (Ver: https://eleconomista.com.ar/2019-12-mineros-chinos-ya-son-mayoria/)

[6] Existen varios tipos de cloud mining. Aquí se considerará sólo la variante más conocida que es la de “alquiler” del poder de minado, es decir, la persona no alquila los equipos informáticos a un tercero, sino que simplemente obtiene de ese tercero (a cambio de una tarifa determinada) una cierta cantidad de “poder de hash” (gracias a la cual la persona irá recibiendo criptomonedas como si ella misma estuviese minando).

[7] “…son ganancias de fuente argentina aquellas que provienen de bienes situados, colocados o utilizados económicamente en la República, de la realización en el territorio de la Nación de cualquier acto o actividad susceptible de producir beneficios, o de hechos ocurridos dentro del límite de la misma, sin tener en cuenta nacionalidad, domicilio o residencia del titular o de las partes que intervengan en las operaciones, ni el lugar de celebración de los contratos.”

[8] Es importante resaltar que, según lo establece el último párrafo del art. 56 de la LIG, las “monedas digitales” no son consideradas Bienes de cambio.

[9] Artículo 110 de la Ley 11.683

[10] Dictamen 7/1980 (AFIP) y Pregunta Frecuente (AFIP) ID 4581596 (29/01/2007). A los efectos fiscales, se considera empresa a toda “Organización industrial, comercial, financiera, de servicios, profesional, agropecuaria o de cualquier otra índole que, generada para el ejercicio habitual de una actividad económica basada en la producción, extracción o cambio de bienes o en la prestación de servicios, utiliza como elemento fundamental para el cumplimiento de dicho fin la inversión del capital y/o el aporte de mano de obra, asumiendo en la obtención del beneficio el riesgo propio de la actividad que desarrolla”.

[11] Si no calificase como exportación, habría que analizar cómo considerar “a la red” receptora del servicio: ¿al no ser un sujeto determinado, se asemejaría a un consumidor final? O, al contrario de lo que se sostuvo en forma previa, ¿sería una actividad no gravada y, por lo tanto, no cabría la posibilidad de computar el respectivo crédito fiscal? A modo comparativo, es interesante la opinión del Fisco español sobre la actividad de minado de criptomonedas frente al IVA (Consultas Vinculantes V1274/2020 y V3625/2016): “…en la actividad de minado no puede identificarse un destinatario o cliente efectivo de la misma, en la medida que los nuevos bitcoins son automáticamente generados por la red. En consecuencia, la falta de una relación directa entre el servicio prestado y la contraprestación recibida en los términos señalados los servicios de minado objeto de consulta no estarán sujetos al Impuesto sobre el Valor Añadido.”.

Publicado el 15/09/2020 en diario Perfil

Marcos Zocaro

 

Día a día crece en Argentina el interés de las personas por comprar criptomonedas. Esto se refleja, por ejemplo, en el aumento de la cantidad de bitcoin intercambiada en LocalBitcoin (en junio pasado superó los US$ 2 millones).

Quizá una de las causas principales que explican este suceso sea la constante pérdida del poder adquisitivo del peso y la dificultad que enfrenta el pequeño ahorrista para “dolarizarse” y resguardar su dinero. Es así como muchos se vuelcan a la compra de estos activos.

Incluso, con cepo cambiario de por medio, una de las pocas alternativas de conseguir dólares es vía “dólar crypto”: se compra con pesos una criptomoneda como DAI y después se la vende en dólares (aunque esa operación arroja un tipo de cambio implícito cercano a los $130, un 30% más alto que el “dólar solidario”).

Pero ¿cómo podemos adquirir (o llegado el caso, vender) bitcoins, DAIs o la crypto que fuese? Veamos las principales alternativas.

En primer lugar, se pueden comprar en sitios online (exchanges) dedicados al intercambio de estos activos. Para fondear las cuentas en estos exchanges, al menos en el ámbito local, se deben realizar transferencias bancarias (algunos sitios incluso aceptan pagos mediante billeteras digitales o cupones de pago) y/o enviar criptomonedas. Para ver un listado de los exchanges locales y hasta comparar precios entre ellos se pueden utilizar webs como coinmonitor o cryptosaurio.

En segundo lugar, y otro de los medios más populares, es la compra de criptomonedas directamente a otra persona: mediante una operación “P2P” (peer-to-peer), donde las personas negocian y concretan la compraventa en forma directa y sin importar la ubicación de ambas partes (por ejemplo, alguien desde Buenos Aires puede comprarle bitcoins a otra persona en Salta, pagándole mediante giro bancario); o a través de una transacción “F2F” (face-to-face), donde las partes hacen la transacción en forma personal y la compra se paga en efectivo.

Otra forma de obtener criptomonedas es gracias al “minado”: ya que la mayoría de estos activos funciona en forma descentralizada, sin un organismo central que autoriza y controla las operaciones, esta tarea es llevada a cabo por la propia red, y los encargados de aprobar y registrar las operaciones son los denominados “mineros”, quienes, como recompensa por los servicios prestados a la red, reciben criptomonedas. A diferencia del resto de las opciones, la del minado es bastante más compleja y requiere cierta inversión inicial en equipos informáticos.

Por último, dentro de las principales alternativas que existen para conseguir criptomonedas, nos encontramos la del cobro de sueldos o de honorarios, por ejemplo, con bitcoins en lugar de pesos.

Y una vez compradas las criptomonedas, ¿dónde pueden “guardarse”? El almacenamiento puede ser en el propio exchange o, lo que es mucho más seguro, en una wallet (billetera). Pero este ya es tema para otro artículo.

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El 26/12/2020 fui invitado a “Diálogos Tributarios” (Perú) a hablar sobre la tributación internacional de los criptoactivos.

El 18/12/2020 expuse sobre criptomonedas en el comercio exterior en las Jornadas 2020 “La Plata, un Puerto en crecimiento”.

El 17/12/2020 dí una charla sobre criptomonedas y su tratamiento impositivo en la Facultad de Economía y Administración (FaEA) (UNComa). Más info en: Tributum.

 

El 16/12/2020 charlé de impuestos en el ecosistema crypto con la gente de Crypto Resources.

El 11/12 participé del programa Mundo Fintech

 

El 10/12 expuse sobre los impuestos y las criptomonedas para Errepar, vía IG Live.

El 4/12/2020 expuse en la 16° Jornada Provincial de Cs. Económicas, organizada por el Consejo de C. E. de Catamarca:

El jueves 3/12/2020 participé del 16° Simposio Regional de Investigación Contable (FCE-UNLP), exponiendo un trabajo sobre la contabilidad de las criptomonedas:

 

El 1/12/2020 defendí mi tesis de Maestría vía zoom:

 

El 28/11 brindé un taller sobre el marco impositivo de las inversiones en la Bolsa en el ciclo de Clave Bursátil:

El 6/11/2020 fui invitado a exponer sobre Aspectos tributarios de las criptomonedas en el Colegio de Graduados en Cs. Económicas de Salta.

 

En octubre y noviembre de 2020 brindé los seminarios “Marco impositivo de las operaciones bursátiles” y “Criptomonedas, marco regulatorio y sistemas tributarios comparados” en la Maestría en Derecho Tributario de la Univ. Austral.

 

En octubre de 2020 fui invitado a exponer en el ciclo “Charla en el Café Tortoni”, sobre la tributación de las criptomonedas.

La Ley: La “nueva” Ley de Economía del Conocimiento

 

Errepar: El confuso marco normativo de las criptomonedas

 

La Ley: El impacto de los impuestos en las inversiones

 

La Ley: El mercado cambiario y la Bolsa frente a los recientes cambios normativos

 

Errepar: El impuesto sobre los dividendos

 

La Ley: La nueva cédula en el impuesto a las ganancias

 

Errepar: Gobierno corporativo. EL nuevo impuesto sobre los dividendos

 

Errepar: Las SAS en PBA

 

La Ley: Algunos aspectos problemáticos de la gravabilidad de las monedas digitales en el IG

 

La Ley: El régimen de promoción de la Economía del Conocimiento

 

La Ley: Apuntes sobre la reforma tributaria bonaerense 2018

 

La Ley: Comentarios sobre la reforma tributaria 2018

 

Se publicó el 19/08/2020 en Ser Industria

 

Marcos Zocaro

Desde la reinstauración del cepo cambiario en 2019, se han visto muy limitadas las posibilidades de acceder al mercado cambiario para comprar dólares: vía banco, en el mes sólo se pueden comprar US$200 por persona a un valor de $100 por dólar (los $77 del cambio oficial más el 30% del “impuesto país”). Pero, además de este “dólar ahorro”, ¿qué otras posibilidades existen para adquirir dólares libremente y sin infringir la normativa cambiaria? Veamos algunas.

Una opción es el ya famoso “dólar bolsa” o “dólar MEP”: a través de un agente bursátil, se compra un bono argentino en pesos (por ejemplo, el AY24) y luego se lo vende en dólares (AY24D). La operación se hace en la Bolsa y hoy en día representa un tipo de cambio implícito cercano a los $125.

Sin embargo, además de un precio del dólar más alto que el “solidario”, existen otros detalles muy importantes: primero, al comprar el bono en pesos se deben esperar 5 días hábiles para venderlo en dólares (esto es lo que se conoce como parking bursátil), haciendo más riesgosa la operatoria, debido a la fluctuación del precio del bono; y segundo, se debe tener en cuenta que, si adquirimos “dólares solidarios”, por 90 días no podremos operar “dólar bolsa” (y viceversa).

Y como si fuera poco, aquí va otra restricción a considerar: en caso de ser beneficiario de algún programa o ayuda estatal, como el de créditos a tasa 0%, tampoco se podrá acceder a la compra tanto de dólar solidario como dólar bolsa.

Otra opción para adquirir divisas estadounidenses es gracias a las criptomonedas. El “dólar crypto” tiene un cambio implícito incluso más elevado que las alternativas anteriores (puede superar los $130) pero no posee restricciones de parking. ¿Cómo funciona? Lo más seguro es abrir una cuenta en un exchange local de criptomonedas, mediante la cual se compran con pesos monedas digitales (la más elegida para este fin es la DAI, pero también puede ser con bitcoin) y unos instantes después se venden en dólares.

Debido a que tanto con el dólar bursátil como con el dólar crypto no existen límites de operatoria (siempre que la persona pueda justificar el origen de los fondos), es que a éstos se los conoce como “dólares libres”.

Vimos cómo existen opciones para comprar en forma legal una cantidad de dólares mayor a US$200, pero a un tipo de cambio mucho más elevado.

Asimismo, existe una nueva regulación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que puede complicar las transferencias de los dólares a nuestra cuenta bancaria: mediante la Comunicación A7072 (16/07/2020), el BCRA dispuso que si una persona recibe en su cuenta bancaria más de una transferencia en moneda extranjera dentro del mes calendario, el banco deberá diferir la correspondiente acreditación hasta “eliminar cualquier sospecha de incumplimiento normativo en lo que refiere a la compra de moneda extranjera”, e incluso podrá pedir a sus clientes los justificativos de dicho movimiento (y llegado el caso, podrá rechazar la transferencia). Claro está que, siempre que se tenga la documentación respaldatoria de las transacciones efectuadas (por ejemplo, comprobantes emitidos por el agente bursátil), no existirá mayor inconveniente.

Esta última medida se dictó debido a la presencia de “coleros digitales”: personas que, infringiendo la normativa cambiaria, compraban a otros sus respectivos “cupos” de US$200 mensuales.

Para finalizar, es importante tener en cuenta que estas normas (desde el “cepo” de US$200 hasta la Comunicación A7072), pueden modificarse en cualquier momento: en las últimas horas, por ejemplo, fuentes oficiales tuvieron que salir a acallar los rumores que auguraban nuevas restricciones sobre el “dólar ahorro”…

 

 

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